La feria más importante del sector de la
electrónica de consumo, CES, abrió este martes sus puertas en Las Vegas convertida en un
inmenso bazar de dispositivos inteligentes llamados a revolucionar en los
próximos años la forma en la que las personas se relacionan con su entorno.
El evento constató la paulatina configuración de
ecosistemas tecnológicos en los que los aparatos más mundanos, como una
cerradura, se integran en redes que el usuario gestiona a través de su teléfono
inteligente y su tableta.
Samsung
anunciaba
ya el lunes que para el año 2020 todo lo
que fabrique tendrá la característica de «smart», pero fue la cadena
estadounidense de productos para el hogar Lowe's la que se encargó de
escenificar con su sistema Iris la transformación que está por llegar a la vida
cotidiana. La compañía montó el decorado de una casa completa que llenó de
sensores y cámaras que, conectados a un dispositivo que hacía de
ordenador central, podían ser controlados mediante una aplicación para móviles.
Subir y bajar la persiana, detectar una fuga de
agua en el baño o el estado de las plantas del jardín son algunas de las
funciones de Iris, que ya está a la venta y cuyo precio mínimo son 179
dólares. La compañía japonesa Logbar
fue un
paso más allá con su anillo inteligente, cuya nueva versión saldrá en marzo
acompañada de un dispositivo a modo de centralita y con forma de piedra que
hará que el portador del aro puedan encender una lámpara, el aire acondicionado
o bajar el volumen del televisor con solo un gesto.
En CES 2015 se mostraron cerraduras que se abren
con el teléfono, bombillas que cambian de color en función del estado de ánimo
de su propietario, cámaras para detectar intrusos en casa, sistemas que avisan si está una ventana abierta y termómetros para
bebés que envían la temperatura al teléfono de los padres en tiempo
real.
Se trata de productos que
saldrán a la venta, no prototipos futuristas, igual que el enchufe de la
empresa californianaBrio
que
solo transmite electricidad cuando se le conecta un aparato que la requiera, lo
que termina con las descargas caseras por meter los dedos donde no se debe. La
portavoz de Brio, Jocelyn Painter, aseguró a Efe que
los enchufes se empezarán a distribuir este año en Estados Unidos (ya se pueden
hacer encargos) y confían en que se pueda convertir en un nuevo estándar en la
construcción de viviendas.
En CES quedó patente también que la mayoría de
las empresas presenta su propio ecosistema «smart», incompatible con el de la
competencia, aunque los fabricantes han mostrado ya su voluntad de colaborar y
abrir sus sistemas a terceros, como el caso del termostato de Nest.
La feria sirvió para ver la evolución del diseño
de los relojes inteligentes y los dispositivos de actividad física, como el
caso de Misfit, ahora disponible con diseño de cristales de Swarovski. No faltaron en CES los
robots humanoides, los aparatos de realidad
virtual,
los coches con piloto automático y varios patines
eléctricos para peatones con prisa, como los Rocket Skates de Acton con autonomía
para varios kilómetros y diseñados para los traslados diarios de corta
duración.
En el área de los televisores, las grandes
empresas cambiaron su estrategia de años pasados, donde el
tamaño era lo más relevante, para destacar además de la resolución 4K, los
diseños más delgados, en especial Sony
y Panasonic, mientras que Samsung
enseñó sus pantallas flexibles, más ágiles a la hora de curvarse que modelos
anteriores. Hubo quienes insistieron en la tecnología
3D, eso
sí, ya con pantallas que no requieren de gafas especiales, si bien el efecto no
terminó de llamar la atención como para ser protagonista en la feria.
Fuente: ABC.es

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