Los tentáculos de Google van
abrazando cada vez más sectores económicos. Quiere ser o ya es un claro
competidor en negocios como las telecomunicaciones, la domótica e incluso la
automoción, la energía y la sanidad. Quizá por eso los banqueros miran de reojo
los movimientos del buscador y otros gigantes de internet, que están dando
pequeños pasos para adentrarse en el mundo financiero, bien con plataformas
de transacciones económicas, como desintermediarios y también como prestamistas.
«La crisis financiera mundial
ha provocado situaciones de escasa competencia en algunos mercados y prodría
ser el caldo de cultivo para que empresas como Apple, Google y Facebook se
lancen a competir con las entidades bancarias tradicionales u otras pequeñas
con un negocio centrado en la desintermediación bancaria directa», explica
Rodrigo García de la Cruz, codirector del programa directivo en innovación y
tecnología financiera del Insituto de Estudios Bursátiles (IEB), que ayer
presentó un estudio sobre los posibles competidores tecnológicos de la banca
mundial.
Paypal, plataforma digital de pagos y transacciones económicas usada sobre
todo en el comercio «online», es la compañía aventajada en este terreno. Las
entidades financieras tradicionales continúan acaparando el 92% del total de
transacciones financieras que se realizan a día de hoy, pero servicios como
el de Paypal —Amazon ha lanzado
el suyo propio— han pasado de una cuota de
mercado del 0,5% en 2009 a suponer el 8% al cierre del año pasado. Aunque Paypal sigue necesitando la existencia de la banca, pues para
poder operar con este servicio es necesario disponer de una cuenta bancaria, lo
cierto es que está arañando negocio a las entidades financieras en una de las
operaciones más comunes entre los usarios.
La compañía posee actualmente
128 millones de cuentas activas y se espera que en 2016 alcance los 500
millones. Y es que una de las ventajas con que cuentan estas compañías es su
excelente imagen y reputación entre el público, sobre todo el más joven.
«Un valor añadido es, por ejemplo, que en lugar de clientes tienen fans», dice
el profesor del IEB Antonio Herraiz Molina. Así lo prueba una encuesta de la
consultora KAE que revela que el 10% de los británicos y estadounidenses
preguntados depositarían su dinero en un hipotético Apple Bank, porcentaje que
se eleva hasta el 43% en el caso de limitar la encuesta a los que son usuarios
de la firma tecnológica.
¿Hacia un
Google Bank o un Apple Bank?
El sector no contempla que
Google o Apple lleguen a fundar sus propios bancos y tampoco provocarán la
desaparición de las actuales entidades financieras, pero tratarán de competir
con ellas en aquellas parcelas del sector que les reporten un alto margen de
beneficios, como la financiacón. «Es un mercado complejo pero muy rentable si
se sabe manejarlo», dice García de la Cruz. Y estas compañías, con un gran
conocimiento, tecnlogía e información sobre los usuarios —Apple, gracias a Itunes, tiene almacenadas las tarjetas de crédito de 200 millones de usuarios,
el doble que Banco Santander—, cuentan con gran liquidez a
la que deben buscar una rentabilidad.
Google ya está operando, aunque de forma discreta, en el negocio del crédito. En
Reino Unido está concediendo préstamos a sus clientes —no a los usuarios— que
unicamente pueden destinar a adquirir publicidad del buscador. Al mismo
tiempo, y como alternativa al crédito bancario, en el entorno web han nacido
numerosas plataformas de «crowfunding» o financiación colectiva, normalmente
con unos costes mucho menores que los tipos de interés que aplican las
entidades por sus préstamos.
Como fuere, la compañía de
Mountain View lanzó además en 2011 Google Wallet, que permite pagar
compras «online», y asoció a ese servicio, como también ha hecho Paypal, una
tarjeta prepago disponible por ahora en Estados Unidos y que permite retirar
dinero de las cuentas Wallet y pagar en los comercios con a través de
terminales físicos que soporten MasterCard.
El pago por
móvil, clave
El «boom» de los dispositivos
móviles está provocando precisamente el desarrollo de nuevos medios de pago,
como el pago sin contacto («contactless») a través de teléfonos móviles
inteligentes («smartphones»). Y los bancos son conscientes de que no pueden
perder esta bastalla. Valga de ejemplo como Caixabank, BBVA, Bankia, Banco Sabadell y Banco
Cooperativo Español han lanzado ya este producto.
Las propias «telecos»,
conscientes de que la irrupción de esas compañías de contenidos les obliga a
dar el salto al negocio de los servicios y contenidos digitales, pueden
convertirse también en competidores de los bancos. Orange, por ejemplo,
acaba de lanzar en España una tarjeta Mastercard de prepago recargable,
«Orange Cash», sin necesidad de tener una cuenta bancaria y que permite a sus
clientes hacer pagos tanto con el tradicional formato plástico como a través
del «smartphone». Y Vodafone ha lanzado su propio Wallet, un servicio
monedero en el móvil respaldado por Visa.
Facebook, gracias a la
información que guarda sobre sus usuarios —gustos, eventos, intereses y
preocupaciones—, puede convertirse en un portencial colaborar de la banca, más
que en un competidor. A la espera de conocer nuevos pasos en este sentido, la
red social fundada por Mark Zuckerberg ha anunciado ya un aceurdo com Paypal
para poner a disposición de los millones de usuarios y anunciantes de Facebook
el servicio de pagos. Además, entidades financieras como la australiana
Commonwealth Bank van a poner en marcha en la red social oficinas virtuales
que permitirán a los clientes realizar algunas operaciones básicas.
A la espera
de un marco regulatorio
Quizá la última gran novedad
en este campo de la desintermediación financiera sea Bitcoin, una moneda electrónica de uso exclusivo en
internet que se ha convertido en una alternativa real a la transferencia de
dinero en efectivo y sin coste alguno. Ahora bien, esta nueva divisa, pese a no
estar ligada con la situación financiera de un país o una región, puede llegar
a ser extramadamente volátil por la especulación que puede alimentar y, además,
algunos bancos centrales han advertido sobre el riesgo que supone, lo que no
acaba de generar confianza en los usuarios.
De hecho, uno de los
principales obstáculos a los que se enfretan Google, Facebook y Bitcoin para
irrumpir en el sector financiero es la regulación. O mejor dicho su
ausencia. Mientras la crisis financiera ha obligado a los supervisores a
extramar la vigilancia y regulación de la banca, estas compañías parecen operar
todavía bajo un marco legislativo muy laxo, como vienen denunciando las
compañías de telefonía, unas de las más afectadas por su aparición. La
Comisión Europea, de hecho, empieza a estudiar una posible regulación para
ellas.
Algunas entidades han firmado
ya grandes acuerdos con las «telecos» para el despliegue del pago con el móvil,
como La Caixa con Telefónica. Otros bancos prefieren dar el salto hacia el
mundo digital comprando las propias compañías de internet que van surgiendo: BBVA, por ejemplo, acaba de adquirir la plataforma
de banca móvil Simple por 85 milones de euros. Los
banqueros saben que deben adaptar sus entidades a estos nuevos tiempos si no
quieren convertirse en la siguiente víctima de Google.
Fuente: ABC.es