No hace falta ser un lince
para darse cuenta que, hoy en día, el teléfono móvil de última generación ha
dejado de ser un mero aparato para realizar llamadas para pasar a ser nuestro
tótem para la vida diaria. Estos miniordenadores, que
descansan en millones de bolsillos y bolsos del mundo, son capaces
de controlar todo tipo de objetos, monitorizar actividades, sirve a modo de
monedero virtual y, también, está comenzándose a utilizar como llaves para
acceder a casa.
El «smartphone» es capaz de
reemplazar las llaves de la casa con las cerraduras conectadas. Varios
fabricantes de tecnología proponen productos y sistemas de seguridad capaces de
abrir una puerta con solo un clic, grabar a una persona que merodea en sus
inmediaciones o incluso avisar al dueño de que un ladrón acaba de
acceder a su domicilio.
Goji es una de esas
empresas vinculadas al sector. Su invento, Smart Lock, es
simple pero efectivo. Un sistema de bloqueo envía una alerta directamente al
terminal cuando uno de los habitantes de la casa está cerca y abre,
automáticamente, la puerta. Estas «cerraduras inteligentes», que algunos de sus
últimos modelos fueron expuestos durante la
pasada feria de electrónica de consumo CES 2014, celebrada en Las Vegas, no solo son capaces de esto.
Una cámara integrada
instalada en la cerradura permite monitorizar las imágenes de los visitantes,
así como las entradas por la misma, unos datos que se envían a los teléfonos
inteligentes de los propietarios a través de la red wifi. Su precio es de 299 dólares (219 euros).
Las claves numéricas
temporales, que tienen una validez limitada de tiempo o están restringidas a
ciertos periodos, pueden también ser enviadas por correo electrónico a los
visitantes. «Esto le permite tener confianza y controlar el acceso a su
domicilio» explica a la agencia AFP Gabriel Bestard-Ribas,
confundador de la compañía. «Todos hemos perdido o dado claves a personas que
ya no vemos más y no sabemos si hicieron duplicados».
Otro ejemplo de esta
vanguardia es la ofrecida por August, que se comunica por Bluetooth. Por tanto,
no se conecta a internet, sino que accede al terminal para gestionar las
invitaciones de acceso. Tiene compatibilidad con las plataformas iOS y Android.
Saldrán a la venta en breve y su precio es de 199 dólares (146
euros).
Los cerrajeros Kwikset y Schlage también presentaron sus cerraduras
inteligentes en el CES. El «gadget», llamado Kevo, reconoce el «smartphone» del
habitante de la casa y se abre cuando esta persona toca lo que parece ser una
cerradura ordinaria en la puerta. «Siempre y cuando usted tenga su teléfono en
el bolsillo o en el bolso, toca la cerradura y, en un segundo, se bloquea o
desbloquea», describe Phil Dumas, presidente de la
compañía UniKey, cuya tecnología está integrada a la Kevo. «Incluso puede
decirle de qué lado de la puerta está; si usted está dentro y una persona toca
la cerradura del lado exterior, (la puerta) no se abrirá», explica.
Por su parte, la cerradura Schlage ofrece un cerrojo con pantalla táctil que
permite abrir la puerta a una cierta distancia desde un «smartphone». Incorpora
alarmas integradas que suenan si se introducen repetidas veces códigos
incorrectos. Alternativa a estos modelos es el de KeyMe, una especie
de «almacén digital de llaves» desde donde se pueden guardar copias de las
llaves físicas en internet. O el timbre SkyBell, que se
puede comprar por 199 dólares en la tienda «online» Amazon, que permite saber
quién está al otro lado de la puerta gracias a una cámara desde el móvil. Como
un videoportero de los de toda la vida, pero controlado por el teléfono. Entre
sus ventajas, dispone de sensores de movimiento y de visión nocturna.
Nombres aparte, el caso es
que todas estas cerraduras permiten, asimismo, un acceso limitado con claves
numéricas o códigos temporales y prometen vigilar quién entra a la casa
y enviar los informes al «smartphone» del propietario. Sin embargo,
la seguridad de estos sistemas puede quedar en entredicho según algunos
expertos.
Durante la conferencia
sobre seguridad informática «Def Con», celebradas en agosto pasado en Las
Vegas,
se dudaba de estos aparatos cotidianos conectados a internet. Entonces, el investigador en seguridad, Collin Mulliner, mostró
ejemplos en los que los «hackers» habían acceder a los aparatos electrónico del
hogar cuando están conectadas a redes móviles. los robos a casas pueden tener
un giro diferente en la era de internet, dijeron los investigadores. «No creo que
esto vaya a ser algo que permita a los delincuentes hacer algo que no hacían
antes».
Fuente: ABC.es

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