El término Wi-Fi es una marca de la organización comercial Wi-Fi Alliance,
integrada por varias empresas interesadas en promover un estándar común
que regule las conexiones inalámbricas a Internet. A día de hoy todo el mundo
conoce este mecanismo de conexión
de dispositivos electrónicos a Internet a través de un punto de acceso de red inalámbrica.
Pero lo que mucha gente desconoce es que esta organización encargada de probar
y certificar que los equipos cumplen con el estándar Wi-Fi 802.11
relacionado con las redes inalámbricas de ámbito local, dispone de diferentes
estándares que conviene conocer para elegir el más adecuado a las necesidades
de cada usuario.
Esta tecnología surgió
por la necesidad de poder establecer un mecanismo universal de conexión
inalámbrica que fuera compatible
entre los distintos dispositivos electrónicos del mercado. El primero de ellos
fue creado en 1997
por la WECA, actual Wi-Fi Alliance, bajo el estándar IEEE 802.11 ,
pero la extrema lentitud de su conexión de 2 Mbits/s para la gran mayoría
de aplicaciones obligó a dejar de utilizarse hace más de una década.
Dos años después se
creó el IEEE
802.11a, una nueva versión con una velocidad máxima de 54 Mbits/s y
que funciona en la frecuencia de 5
GHz con el propósito de acabar con los continuos problemas de
interferencias de los teléfonos inalámbricos que usaban la frecuencia de 2.4
GHz.
Después llegaron los
estándares IEEE
802.11b en 1999, IEEE
802.11g en 2003 y el IEEE
802.11n en 2009, con una velocidad máxima de hasta 11 Mbits/s, 54 Mbits/s y 600 Mbits/s,
respectivamente. Los tres tienen una gran aceptación internacional gracias en
parte a la disponibilidad universal de la banda de 2.4 GHz de
los dispositivos electrónicos, aunque el IEEE 802.11n también funciona en 5
GHz.
A pesar de que el
802.11n es mucho más reciente y que el 802.11g ha sido adoptado ampliamente
hasta la fecha por su velocidad y por ser algo más económico que sus
antecesores, en la actualidad se utiliza el nuevo protocolo IEEE 802.11ac
o también conocido como WiFi 5. El actual 802.11ac
permite velocidades de 1.000
Mbps en la banda de los 5 GHz, una banda habilitada
recientemente que al no ser utilizada por otras tecnologías como microondas,
Bluetooth, o WUSB, entre otros, tiene muy pocas interferencias. Esta virtud
se ve ligeramente mermada en cuanto a su alcance,
ya que cuando mayor es la frecuencia del ancho de banda, menor será su alcance.
Ahora bien, los
problemas de incompatibilidad
en la conexión surgen cuando intentamos conectar dos dispositivos con estándares
diferentes, algo que suele ocurrir bastante a menudo. Por tanto, es importante
señalar que, por ejemplo, el estándar 802.11b o 802.11g no son compatibles con
el 802.11a, ya que ambos operan únicamente en la banda de 2.4 GHz y el 802.11a
utiliza la banda de 5 GHz. Como podréis adivinar, el 802.11a sí que es
compatible con el 802.11n y el actual 802.11ac, ya que los tres funcionan en el
mismo ancho de banda de 5 GHz.
Mientras los
estándares 802.11b, 802.11g y 802.11n pueden comunicarse entre ellos al operar
también en 2.4 GHz, el 802.11n
es el más interesante de todos ya que este puede comunicarse con todos los
anteriores sin problemas de incompatibilidad tanto en 2.4 como en 5 GHz.
Fuente: blogthinkbig.com


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