A escala mundial, cientos de miles de personas mueren cada
año debido a que la demanda de órganos supera con creces la oferta de donantes.
La creación de órganos artificiales es un objetivo trazado desde hace mucho
tiempo por la comunidad científica, dado el potencial de salvar un mayor número
de vidas. La “bio-impresión” de tejido vascular podría constituir un avance
histórico.
Según un estudio publicado el 30 de junio, científicos de la
Universidad de Sydney, el Instituto Tecnológico de Massachussets, Harvard y
Stanford han exitosamente bio-impreso vasos sanguíneos, ofreciendo
potencialmente así a los órganos acceso a los nutrientes, oxígeno, y las rutas
de eliminación de residuos.
“Si bien la recreación de pequeñas porciones de tejidos en
el laboratorio es algo que ya hemos sido capaces de hacer, la posibilidad de
imprimir tejidos tridimensionales con capilares sanguíneos funcionales en un
abrir y cerrar de ojos es, definitivamente, un golpe de timón”, dijo el Dr.
Luiz Bertassoni, el autor principal del estudio y científico de la Universidad
de Sydney.
Para imprimir redes vasculares en 3D los investigadores
fabricaron fibras interconectadas con una avanzada bioimpresora. Luego recubrieron
las fibras con las células endoteliales humanas – situadas entre la sangre
circulante y las paredes internas de los vasos sanguíneos – aplicando
posteriormente un material a base de proteínas. Luego se endureció toda la
estructura con aplicación de luz, retirando cuidadosamente las fibras, dejando
tras de sí una compleja red de material celular hueco. Los científicos pudieron
observar que después de una semana, las células se organizaron en capilares
estables.
El estudio determinó además que las células dentro de las
redes vasculares bio-impresas no sólo sobrevivieron, sino también se
diferenciaron, proliferando a en tasas superiores que las células que no
recibieron el aporte de nutrientes.
“Imagine entrar a un hospital y tener un órgano completo
impreso – o bio-impreso, como preferimos decir- con todas las células, las
proteínas y los vasos sanguíneos en el lugar correcto, simplemente pulsando el
botón ‘imprimir’ en la pantalla de su computadora “, apunta el Dr. Luiz
Bertassoni en el informe. Bertassoni precisa que se trata de una realidad aún
muy distante. “Pero la nueva investigación es un avance importante en pos de
tal objetivo”, indicó.
Hasta ahora, los científicos han tenido cierto éxito
cultivando vasos sanguíneos en laboratorios, o creando venas colocando células
de vasos sanguíneos en estructuras tubulares biodegradables. Sin embargo, la
tecnología de impresión en 3D puede hacer el proceso mucho más factible
mediante el aumento de la velocidad y la reducción de costes.
Fuente: diarioti.com

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