viernes, 6 de diciembre de 2013

Japón busca su lugar en la era de electrodomésticos inteligentes.

La tendencia es clara: tecnología más inteligente, que «comprenda» las necesidades del usuario, que le sugiera y, como los avances tecnológicos han provisto desde hace siglos, hacernos la vida más cómoda y fácil.
Las televisiones se acompañan ahora del nombre de «smart». Esos avances han entrado de lleno en la cocina. Para los fabricantes de productos electrónicos, esta es la nueva frontera a explorar. Empresas japonesas como Panasonic o Toshiba desvían numerosos ingenieros en investigar nuevos productos de consumo en estos «aparatos inteligentes». De ahí nacen frigoríficos que recomiendan la cena y envían alertas sobre los productos alimenticios, lavadoras controladas por comandos de voz o robots de cocina cada vez más inteligentes.
Sin embargo, todos estos aparatos siguen estando muy arriba en el escalafón como para que el consumidor medio pueda permitirse el lujo de llevarlos a casa. El deseo no suple al bolsillo. «Por ahora son caros y desalientan a los compradores», cita la agencia Reuters. El precio de una «nevera inteligente» llega a 2.800 dólares (2.000 euros), una televisión de última generación se puede comprar por 2.500 euros.
Pero a medida que la «inteligencia» inunda el mercado con productos novedosos, los precios se reducen. Una máxima económica, que permite que las ventas globales de aparatos inteligentes se dispare. De acuerdo con la empresa global de investigación de mercado Pike Research, de aquí a 2020 más de 3.500 millones de dólares frente a los 600 millones registrados el último año.
Japón ha estado metida en millones de pérdidas en los últimos años, atrapado por los altos costes de fabricación que han corregido rivales procedentes de China o Corea como Samsung Electronics. Para prosperar en el nuevo nicho de mercado, las empresas niponas no sólo deben convencer a los consumidores de pagar por toda una nueva serie de aparatos sino que también tendrán que defenderse contra los mismos rivales asiáticos más baratos que robaron su trueno en la electrónica de ocio.
«Todo el mundo dice que tener la misma marca para los productos sería un ahorro más eficiente de la energía, pero al final todo se reduce a los precios y la función de cada producto», dijo Wakamatsu Satomi, ama de casa de 41 años de Hiroshima, en declaraciones a esta agencia de noticias.
Como las ventas de aparatos audiovisuales digitales han disminuido en los últimos años, muchas empresas japonesas han cambiado el orden de cosas. Tradicionalmente, sus productos de electrodomésticos lideraban los mercados. Panasonic perdió este año 160 millones de dólares en su línea de productos de audio y televisión cuando hace varios años sus aparatos representaban el 12% de su beneficio total.
Fuente: ABC.es

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