Samsung ha presentado en el IFA su Gear S, el siguiente
modelo al conocido Gear Live, lanzado en España hace tan solo un mes. Las
diferencias del nuevo wearable de Samsung son, pantalla curva, vuelta a Tizen,
al sistema operatativo desarrollado por Samsung, y conectividad 3G.
Este es el año del boom del
smartwatch y todos los fabricantes están haciendo sus apuestas al respecto.
Unos se diferencian en precio, otros en diseño, y otros en funcionalidades,
como, Samsung
con el 3G.
No es que el Gear S sea el primer Smartwatch con 3G, hace unos
cuantos años, ya había voluminosos relojes con teléfono y pantalla táctil. Pero
sí que es cierto, que es la primera vez que una de las «grandes marcas»,
apuesta por un reloj «todo en uno», totalmente independiente del
teléfono móvil. Un reloj, desde el que llamar, navegar por internet,
contestar mensajes o recibir las notificaciones como si se tratara de un
teléfono móvil.
En cuanto al diseño, con la pantalla
Super AMOLED curva que incorpora, supone un gran salto entre el Gear Live y
Gear S. La pantalla tiene mejor resolución y es más grande pero ocupando el
mismo espacio gracias a su superficie curva, ganando así casi un 25% de
superficie respecto al Gear Live.
Uno de sus puntos débiles, es
precisamente su sistema operativo. Tizen fue desarrollado por Samsung cuando no existía un OS para smartwatch. Pero ahora con
Android Wear todo ha cambiado.
Todos sabemos lo que supone lanzar
un sistema operativo nuevo al mercado, y es que, si no hay una masa crítica de
usuarios que compre y use las aplicaciones, la comunidad de
desarrolladores no lo verá suficientemente atractivo,
y nunca terminará de funcionar. Android Wear ya tiene ese problema resuelto, probablemente todos los smartwatches que salgan este año usen el sistema
operativo de Google, por lo que es de prever que veremos más y más aplicaciones
adaptadas para Android Wear.
Además, en Android Wear la creación
de las aplicaciones es sencilla, ya que su funcionalidad es muy reducida al
estar conectada con la aplicación principal del móvil, pero en Tizen la aplicación tiene que ser independiente, es
decir, creada desde cero, lo que supone una gran barrera para los
desarrolladores.
Por otra parte, la conectividad 3G del Gear S promete independencia respecto
al teléfono móvil, o lo que es lo mismo, podremos dejar el teléfono
móvil en casa para ir sólo con el reloj. Este discurso es
diametralmente opuesto al de Google, en el que el objetivo de los wearables es
que recibamos notificaciones, y consumamos información, sin
que nos distraiga de lo que estemos haciendo en ese momento.
Aquí os dejo, cinco razones por las
que tener un teléfono móvil en la muñeca, probablemente, no hará que dejes tu
teléfono en casa:
Para tomar en
cuenta...
+ Si te preguntas
a ti mismo si, en tu día a día, dejarías el teléfono móvil en casa para sólo
llevar el Samsung Gear S. La respuesta probablemente será que no.
+ Hablar desde
el reloj, con el altavoz activado, no es muy natural.
El efecto «Michael
Knight», está todavía muy presente en la cultura popular,
aunque hayan pasado ya muchos años de la mítica serie.
+ La pantalla sigue siendo demasiado pequeña como para poder navegar
o ejecutar aplicaciones de la misma manera que en el móvil. Y mucho menos,
escribir en un teclado virtual.
+ Si la batería
de un teléfono móvil, o del Samsung Gear Live, nos dura habitualmente un día,
es de imaginar que el Gear S con el 3G activado, no nos aguante 24
horas.
+ Pagar una
tarifa extra de teléfono, duplicar la tarjeta SIM o ir
cambiando la tarjeta de dispositivo a dispositivo frena.
Fuente: ABC.es

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