Cuando el iPad desembarcó
en 2010 pocas previsiones supieron adelantar que el formato «tablet» se ha
convertido en un importante mercado. Pero ha llegado un momento en que, quizá,
este formato ha tocado techo y es cuando se aprecian sus limitaciones. La
tableta, según estudios de hábitos de consumo, se destina a varias opciones de
consumo: consultar el correo personal, navegar por internet, reproducir vídeos…
y poco más.
La era del «Internet de las cosas»
en las que nos encontramos, en donde el acceso a la Red está penetrando en los
objetos cotidianos, ha permitido observar el recorrido de la tableta, con el
iPad como principal vendedor, pero con una importante reducción de sus ventas
en los últimos trimestres. Renovarse o morir.
Esa es la próxima frontera a explorar. Y, como tal, llega el tercer intento de
Microsoft en este mercado para ofrecer una tableta más grande que sus
predecesoras, más ligera y liviana y con una arquitectura equiparable a un
ordenador portátil. Todo, para ir hacia la movilidad extrema.
Con esta Surface Pro 3, que acaba de llegar a España y a una veintena de mercados, Microsoft está
lo más cerca que nunca en alcanzar una visión sobre la tecnología. El
dispositivo viene con esa filosofía, es decir, dejar de ser un acompañante para
avanzar a la primera línea y ser una buena alternativa como dispositivo para
todo tipo de ámbitos, desde el personal -cuyo uso es el anteriormente citado
básicamente- y a nivel laboral, donde se requiere de unos procesos más potentes. En cuanto a su diseño a simple vista, se aprecia un envoltorio
brillante, de color plateado en magnesio, muy suave al tacto y donde
se sienten buenas calidades de los materiales.
Para lograr eso se sirve de todos
los servicios de Windows 8.1, desde almacenamiento
en la nube (OneDrive), suite de Office, servicios de anotaciones y se combina
con otros de entretenimiento. Es el todo en uno. El dispositivo tiene una
diagonal de 12 pulgadas, que supera con creces el tamaño escogido por otros
fabricantes, y se pone al mismo nivel de un ordenador personal. El resultado es un espacio para el trabajo muy productivo,
aspecto clave cuando el usuario tiene abiertas varias pestañas y pestañas en la
opción escritorio.
Por esta razón, a más de uno le
podrá sugerir que es demasiado armatoste, pero su manejo es muy cómodo.
Microsoft ha reducido el peso (menor a 800 gramos) y un grosor más delgado han
conseguido que llevarla en la mano y sentarla en una pequeña mochila es más que
suficiente para transportarla.
La resolución es 2K (2.160 x 1.440 píxeles), mejora también con respecto al
modelo anterior, y se queda a unos pasos de la gran calidad de imagen. El
dispositivo viene en varios formatos. El modelo básico incorpora un procesador
Intel core i3, mientras que el modelo superior, y más recomendable por sus
prestaciones, es el i7, una auténtica bestia. La memoria RAM va de 4 GB a 8
GB, para canalizar todos los procesos.
La tableta incorpora una modesta
cámara de 5 megapíxeles que permite la grabación de vídeo a 1.080 p, como uno
de sus principales exponentes, ya que la toma de fotografías deja algo que
desear, aunque tampoco es su intención primaria. Mejorada la batería, esta ofrece un rendimiento de unas 10 horas a plena actividad,
aunque se ha detectado algunos problemas de sobrecalentamiento, lo que puede
hacer que el rendimiento se reduzca considerablemente.
Otro de los mejores aspectos es que
cuenta con un puerto USB con el que conectar cualquier periférico o incluso el
controlador de la consola Xbox, pero también incorpora una siempre útil ranura
microSD. En este caso hablamos de 128 GB de capacidad.
El lápiz óptico que le acompaña se
ha mejorado, aunque no se puede introducir en el dispositivo para evitar su
pérdida, ya que la tableta es más delgada que el modelo anterior. Eso puede ser
un pequeño inconveniente. Este lápiz es muy útil para tomar notas y realizar
bocetos desde la pantalla, desde donde se puede escribir con la mano apoyada
sin que ésta detecte movimientos extraños. Las notas a mano alzada son muy
sencillas y su sensibilidad está muy conseguida. De esta manera, no se dejan
rastros en la pantalla gracias a un bloqueo táctil. Ese lápiz,
fabricado en aluminio, da buenas sensaciones y simula incluso un bolígrafo real
de tinta en cuanto a peso.
Es el tercer intento de Microsoft en
este sector con el que quiere convertirlo en la pieza sustitutoria de los
ordenadores portátiles y subirse a lomos de la nueva era de movilidad extrema.
Para ello, se podrá comprar un «dock» con el que convertirlo en prácticamente
un ordenador de escritorio. El soporte trasero se ha mejorado con múltiples
posiciones.
Una tableta, claro, no sería un
reemplazo del portátil sin teclado. Este se tiene un anclaje perfecto al
dispositivo y un potente imán que se ajusta rápida y fácilmente, aunque tiene
un aspecto negativo que le resta posibilidades; y es que que la funda-teclado
se vende por separado.
Características
técnicas:
Pantalla: 12
pulgadas
Resolución: 2.160
x 1.440 píxeles
Procesador: Intel i3,
i5, i7
RAM: 4 GB y 8 GB
Capacidad: 128 GB y 256 GB
Sistema operativo: Windows 8.1 Pro.
Intel HD Graphics HD4400.
Cámara: 5 megapíxeles
con capacidad de grabación HD.
Otros: Wi-Fi,
Bluetooth 4.0. puerto USB, ranura microSD
Fuente: ABC.es

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