Está claro que lo simple vende y,
si opinan lo contrario, pregunten al CEO de Apple por qué no se complica la
vida incrementando el número de dispositivos de la compañía o introduciendo
novedades a su ya consabido catálogo de productos. Se cumplen cuatro años desde el día en que Steve Jobs presentara al mundo su nueva «criatura», el
primer iPad, y Apple sigue sosteniéndose en un mercado hoy mucho más
competitivo y en el que el negocio de «smartphones» y tabletas está cada vez
más segmentado.
Hablar del iPad de Apple es hablar de una historia de éxito. Dejando de
lado el siempre eterno debate Apple-Samsung, la guerra de cifras o la porción del pastel
que los coreanos han conseguido arrebatar a la compañía de la manzana en los
últimos tiempos, lo cierto es que si algo consiguió Steve Jobs hace cuatro años
fue mostrar al mundo esa esperada por muchos «tercera categoría» de
dispositivos, una especie de híbrido entre el portátil y el
«smartphone» capaz, en sus propias palabras, de facilitar hasta el
extremo nuestra vida cotidiana.
A caballo entre el teléfono y el ordenador, el iPad se presentaba aquel 27
de enero de 2010 como la
solución idónea para el día a día, un artilugio cómodo y usable que permitiría
realizar gran cantidad de tareas sin tener que cargar con el portátil y que, a
pesar de las no pocas críticas recibidas en sus primeros momentos, terminó
creando escuela. Si bien es cierto que —principalmente por su elevado coste—
actualmente encontramos en el mercado un buen puñado de tabletas con inmejorable relación calidad - precio, también es justo
reconocerle a Apple el increíble mérito de haber dado en la tecla con aquella
llamada «tercera categoría» de dispositivos.
Lo aseguraba Ken Segall —exdirector
creativo de Apple— durante una entrevista para ABC: «Antes del iPhone nunca nadie había hecho nada
parecido en el mercado, pero ahora todo el mundo tiene un «smartphone». Lo
mismo ocurrió con el iPad. El trabajo de Apple es crear este tipo de productos
y, después, todo el mundo le copia porque todos quieren parecerse».
Sea como fuere, lo cierto es que aquel a priori
«decepcionante» dispositivo, como lo calificó «The New York
Times» horas después de la multitudinaria «Keynote», el iPad no
tardó en convertirse en una revolucionaria joya a imitar por la inmensa mayoría
de las compañías tecnológicas. Que los de Cupertino hayan aprovechado o no esa
ventaja inicial respecto a la competencia ya es cuestión aparte.
«Hemos creado la tercera categoría»
Echemos la vista atrás hacia aquella Keynote de 2010. Steve Jobs, el mejor vendedor que posiblemente
Apple tendrá en su historia, presentaba eufórico aquel nuevo producto que
describía como «revolucionario». No era un ordenador, tampoco un «smartphone»
y, mucho menos, un «netbook». ¿Un libro electrónico quizás? Así lo explicaba el
propio Jobs durante la presentación.
Fuente: ABC.es
Véalo en Video:

No hay comentarios:
Publicar un comentario