Las
redes sociales surgieron como un llamativo tablón donde mostrar pensamientos,
aficiones, comentarios, críticas, decirle a voz en grito que el mundo apesta o,
por el contrario, que se está la mar de bien. También para conocer a gente y
recordarle aquellos maravillosos años. Pero la exposición constante en este
tipo de plataformas parece haber hecho mella en en los hábitos de los usuarios,
que han caído en las redes de la mensajería instantánea como
apresados peces indefensos.
Exitosas
redes como Twitter o Instagram no quieren
perder terreno y esta semana hemos visto cómo lanzaban servicios similares en
un alarde de actualizaciones propias de un gigante golpeado. La primera, que
cuenta con más de 230 millones de usuarios en todo el mundo (solo WhatsApp tiene
más de 350 millnes), anunció que a partir de ahora sus
usuarios podrían enviar imágenes directamente por mensajes privados y la segunda hizo lo
propio dos días después.
Los
analistas consideran que estas decisiones vienen motivadas por el tremendo
crecimiento de las aplicaciones de mensajería instantánea tipo WhatsApp o Snapchat, que tienen
otro concepto para lograr su existencia. Su negocio se basa en el intercambio
de mensajes, pero privados. Nada de elevar más allá tus pensamientos y caer en
el desnudo público en el que, claro, uno puede recibir desde bofetadas hasta
abrazos virtuales.
Solo
se explican estas actualizaciones como método para tratar de plantar cara a los
cada vez más utilizados servicios de mensajes. «Hay información, sucesos,
chistes, bromas... que podemos compartir públicamente, incluso para hacerla
llegar mucho más allá de nuestro círculo cercano, pero otro tipo de información
preferimos mantenerla un poco más controlada. Con este nuevo servicio, tanto
Twitter como Instagram nos permiten elegir hacia dónde enviar cada contenido en
cada momento», señala a este diario Iván Rodríguez,
director de operaciones de Pirendo, consultora de análisis y
medición en redes sociales.
Estos
movimientos, ¿no van contra los parámetros de las redes sociales de compartir
a todo el mundo los contenidos? «Sí, pero no. Sí, si consideramos
las redes como herramientas de comunicación global en las que los contenidos
son elaborados para ser consumidos por un público heterogéneo y mundial, pero
la respuesta real sería que no, ya que en el caso de Twitter las conversaciones
mediante mensajes directos han estado ahí desde el principio y han sido siempre
tanto o más importantes que la actividad pública de cualquier cuenta,
potenciando los lazos de unión con los usuarios que están al otro lado del
mundo, ahora que se pueden enviar imágenes la conversación que se desarrolla
paralela a la pública se enriquece», agrega.
Las
redes sociales han atrapado a los internautas. No hay vuelta atrás. Y no dejan
de crecer. De hecho, se estima que el 79% de los internautas utilizas alguna
red social, según el último informe de IAB Spain, aunque en él se aclara que hasta un 50% de estos afirma haber abandonado o
reducido el consumo de alguna red social en detrimento de otras actividades
«online». Su forma de utilizarlas es diversa, pero normalmente las utilizan
para publicar noticias. Así, el 61% de los encuestados compartía
publicaciones que consideraba interesantes, mientras que el 43% se hacía eco de
noticias a las que daban importancia a título individual, según un informe de Ipsos Open Thinking Exchange.
Servicios
de mensajería como el creado por Facebook o WhatsApp se sitúan entre los diez
primeros en las principales tiendas de apliccciones. ¿Podría ser que los
usuarios han dejado de lado el exhibicionismo público en favor de servicios
para comunicarse de forma privada? «No lo llamaría exhibicionismo.
Pero sí que hay dos factores que pueden condicionar el uso de una u otra
plataforma. Por un lado el contenido y, por el otro, la sensación de privacidad
y la confirmación de recepción del mensaje. Hasta ahora un contenido muy
privado no 'iba' a las redes sociales, sino que se compartía en privado en
chats o grupos de WhatsApp, Line… Ahora se abre una nueva vía de comunicación
(en el caso de Instagram) y se potencian los mensajes directos en Twitter, con
lo que se amplía esa oferta privada», explica.
Definitivamente,
la mensajería instantánea está fagocitando a la red social tradicional, la cual
ha tenido que reinventarse para una era cada vez más móvil y cada
vez más comunicativa. Inma Ferragud, diretora de medios sociales de
la agencia Internet República
cree que las redes sociales, con estos cambios, amplían su capacidad social,
aunque sea en un entorno de tú a tú, al tiempo que son medios de comunicación
personal. «Es acoplarse al uso masivo de la mensajería instantánea, tal y como
ha hecho antes Facebook con su antiguo chat de messenger, que estaba siguiendo
abandonado con la llegada de Line y que ha dado un paso de gigante fusionando
las ventajas de red social, teléfono móvil y entretenimiento. En Twitter e
Instagram, tenía que llegar también, y más perteneciendo este último a
Facebook», insiste.
¿Los
usuarios quieren seguir compartiendo en un ámbito más privado y menos visible
sin tener que cambiar las opciones de privacidad de sus perfiles? «Los
adolescentes la [Snapchat] prefieren porque, para empezar, es una red poco
conocida por los adultos y, en especial, sus padres, que cada vez más tienen
perfiles en Twitter y Facebook, públicos o no. Como no queda rastro del
intercambio de archivos, también se sienten libres de subir el tono y no ser
censurados en fotografías o vídeos, como puede ocurrir en otras redes como
Facebook, Tuenti o YouTube».
Fuente: ABC.es

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