Hubo
un tiempo en el que comunicarse a través de los mensajes de texto era el pan de
cada día. Uno podía tomar un teléfono móvil, escribir una serie de caracteres
-acortados claro está-, darle a enviar y en cuestión de segundos llegar a
destinatario, pero con el correspondiente recargo de unos céntimos en la
factura.
Aquellos
SMS están en horas bajas y sufren los ataques de las aplicaciones móviles de
mensajería instantánea tipo WhatsApp. Las
principales operadoras de telefonía, que contenían el reguero de teléfonos
inteligentes para este negocio, veían cómo dejaban de ingresar más de 42.000 millones de euros anuales, según datos de la
consultora Ovum, por culpa de estos sistemas que se apoyan en la posibilidad de
conectar a internet los dispositivos.
Skype, Viber (200 millones de usuarios, según sus creadores), ChatOn (100 millones de usuarios, según Samsung) se
alzaban como principales rivales del aún rey de la mensajería, WhatsApp, que
cuenta con más de 350 millones
de usuarios en todo el mundo, en torno a los 20 millones según
estimaciones de algunas consultoras. Creado en 2009, ha visto amenazado su
trono en los últimos años, pero ha sido este 2013 cuando más se ha hablado de
ello.
Se
pensaba que este servicio no tenía competencia, pero aplicaciones que ofrecen
mejores resultados y ganan en privacidad y seguridad se han reproducido rápidamente
buscando robar terreno (y usuarios) a esta aplicación cuyo icono color verde
evoca una nueva forma de comunicarse en un mundo cada vez más hiperconectado.
Uno
de los logros de WhatsApp es haber sustituido las relaciones 2.0 por una
filosofía por la que pelean incluso grandes como Facebook, que trata
de colocar su servicio de «messenger» como la mejor alternativa a la mensajería
instantánea que permite enviar mensajes gratis entre «smartphones». Esa esa la cuestión, «gratis», un concepto que atrae y anula
conciencias. Por eso, no es de extrañar que cuando surgió la
polémica sobre el cobro de la aplicación en la plataforma Android (en
dispositivos iOS siempre fue de pago) más de uno se echó las manos a la cabeza
rechazando la idea de desembolsar 0,89 céntimos de euro.
Pese
a sus constantes problemas
de conectividad, sus denuncias de falta de privacidad o la demostrable inseguridad de la herramienta, WhatsApp sigue estando muy
arriba en el ranking de descargas. La razón, es posible, se debe al masivo uso
por parte de los usuarios que rechazan cualquier aplicación
en la que sus principales contactos no tengan actividad. Line, procedente de Japón, hizo un tremendo esfuerzo
(económico) en publicidad tradicional (inundó de anuncios en televisión) y en
comunicación, pero lo cierto es que tras el boom, su actividad al menos en
España deja mucho que desear.
La
aplicación creada por Naver ya cuenta en su haber 300 millones de usuarios en
todo el mundo, pero de ahí a tener permanencia dista gran trecho. Como mérito,
el de poner contras las cuerdas a WhatsApp en un momento dado con su
servicio divertido y repleto de «stickers» como claro negocio y el
de ajustar su aplicación para ordenadores al margen de los «smartphones». Ha
sido una de las «apps» con un mayor crecimiento en poco tiempo. Llegó a 100
millones en sus primeros 19 meses y necesitó solo seis meses más para generar
otros 100 millones más de usuarios. «Nuestro objetivo es alcanzar 500 millones
de usuarios en el 2014 y llevar Line a ser el servicio de comunicación líder en
el mundo», señalaba Akira Morikawa, responsable de Line
Corporation.
WeChat, con servicio de mensajería instantánea, servicio de mensaje de voz y
videollamadas, nació en China en 2011 pero no ha sido hasta 2013 cuando comenzó
su expansión internacional. Actualmente cuenta con más de 100 millones de
usuarios fuera de las fronteras chinas y, según la consultora GlobalWebIndex, se sitúa en el quinto lugar
aplicaciones más usadas en el mundo y la que más ha crecido en este periodo.
«La tendencia mundial indica que cada vez más usuarios utilizan plataformas
como la nuestra para consumir contenidos, comunicarse y mantener el contacto
con sus seres queridos», aseguraba Poshu Yeung,
vicepresidente de Tencent, empresa creadora de esta herramienta.
Aunque
nació oficialmente en febrero de 2012 no ha sido hasta este año cuando ha
empezado a despuntar. Spotbros, creada íntegramente en
España, se fue por el camino de la privacidad ofreciendo una aplicación segura y
fiable que utilizan, actualmente, 1.300.000 millones de usuarios en España,
todo un logro para esta salvaje jungla de «apps» de comunicación. «Queríamos
unir la idea de WhatsApp y Dropbox en una solo aplicación de forma sencilla.
Por ejemplo, si alguien ahora quiere enviar las 300 fotos de sus vacaciones
tendría que enviarlas por partes a través de correo electrónico o utilizar un
servicio como Wetransfer», consideraba Fernando Calvo, uno
de sus fundadores, en una entrevista
con este diario.
Otra
«made in Spain» llamada Woowos nació como
freno a la falta de control de WhatsApp. Esta aplicación, entre sus ventajas se
encuentra la posibilidad de borrar mensajes en el teléfono de destino. «Lo que
consigue nuestra aplicación es que seas tú la única persona que controle los
datos que envías para que nadie pueda acceder a ellos», describía Ignasi Casanovas, uno de sus creadores.
Ni
la llegada de BlackBerry Messenger a las plataformas iOS y Android ha
conseguido derribar alguno de sus pilares, y eso que apuntó muy alto después de
obtener más de 20 millones de descargas en su primera semana en las tiendas.
También puso su foco en la seguridad y privacidad. Incluso Google, que no ha
querido ser menos, decidió
unificar todos sus servicios de chat ofreciendo
los Hangouts, o Apple se lanzó por estos derroteros con
iMessage, lanzado en 2012, pero que se desconoce su cifra total de usuarios.
Fuente: ABC.es

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