¿Tu
contraseña te protege de verdad? Esta es la pregunta que se han hecho desde CheckMate y por esto han realizado una
infografía en la que describen algunos de los datos más importantes a conocer
sobre el universo de contraseñas.
En primer
lugar, un poco de historia. Destacan que antes del uso de ordenadores o
internet las contraseñas eran utilizadas con propósitos militares. En la
Segunda Guerra Mundial, los paracaidistas usaban sólo contraseñas como método
único de identificación. La clave cambiaba cada tres días para garantizar la
seguridad.
Las
contraseñas que conocemos actualmente no se empezaron a usar hasta 1974, según
CheckMate.
Actualmente,
la privacidad y datos confidenciales de las personas depende
estas combinaciones «secretas». Por ejemplo, la clave PIN para las
tarjetas bancarias, el acceso al ordenador o teléfono, así como también para
las cuentas de correo electrónico o el banco online. La red WiFi, redes
sociales o alarmas también dependen de estas.
Entonces
¿por qué dejar la elección de una contraseña a la ligera? Checkmate apunta que
una persona visita cerca de 25 sitios que necesitan contraseñas sin
embargo solo tienen en promedio seis diferentes. Gran error.
Por ejemplo,
un 73% de las personas utiliza la misma contraseña para
varios sitios. Otro 33% utiliza la mismas para TODOS los sitios. Un 32% guarda
contraseñas en su móvil y un 62% de los usuarios de móviles no utiliza un
código para protegerlo.
La mayoría
de las persona utiliza contraseñas débiles. Un reciente
estudia apunta por ejemplo que la contraseña más común es «1234». Mientras más
sencilla es la clave, mayor es el riesgo que corre el usuario a ser hackeado.
Un 4% de usuarios
utiliza la palabra «Password» como contraseña. Password significa «contraseña» en inglés. Los nombres
de pila también son muy usadas. Un hacker normal puede hackear una contraseña
común en menos de 3 minutos.
Qué hacer
Aquí algunos
consejos básicos para obtener una clave segura. Primero, debe tener al menos ocho caracteres, cualquiera con menos es
considerada débil y por lo tanto más fácil de descifrar por un cibercriminal.
Utiliza una
combinación de múltiples tipos de caracteres:
letras mayúsculas y minúsculas. Números y símbolos. Sin embargo, cuidado, no
hagas unas contraseña tan complicada que no la puedas recordar.
Verifica la
fortaleza de tu clave. Hay algunas herramientas que permiten realizar esto. Kaspersky acaba
de poner en marcha un programa online que determina cuanto tardaría un
criminal en descifrar la clave.
Cambia las
contraseñas al menos dos veces al año por precaución. Por otra parte, no uses palabras reales, son fáciles de descifrar. No
introduzcas tus contraseñas en ordenadores públicos.
Fuente:
ABC.es

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