Si hacemos una evaluación general
sobre la situación de la prensa tradicional y el periodismo digital en los
principales mercados, podemos llegar a la siguiente conclusión provisional: no
existe todavía un modelo válido de transición digital en los medios de
comunicación. Los muros de pago se han extendido, aunque en general generan
escasos recursos. Pero el viento sopla ahora en contra de la superabundancia
de información digital gratis. Y está emergiendo una mutación de capital
importancia, la publicidad se prepara para un cambio de paradigma. Los medios
deben adaptarse con urgencia para un modelo en el que los datos de su audiencia
son oro.
Su usted, señor editor, regala sus contenidos en su
oferta digital pidiendo tan solo un e-mail al que dirigirlos, está malbaratando
su futuro. Puede darlos a cambio de los datos básicos de sus lectores, que no
es regalarlos, como muy bien nos enseña Google. La publicidad va a dejar
paulatinamente de dirigirse a los medios, sean digitales, de papel o por ondas
hertzianas, para dirigirse a las personas, no de manera indiscriminada, sino
minuciosamente adaptada a los gustos, los intereses, la localización, la
necesidades de cada individuo o empresa.
Los nueve artículos que siguen a continuación trazan
un panorama bastante complejo del cambio que se está conformando, porque el
ecosistema emergente es tecnológica y empresarialmente complejo. Por ahora
parece requerir organizaciones de talla, pero como el sistema está en mutación,
no sabemos aún como terminarán las piezas dispuestas en el juego. No está claro
cuál será finalmente el papel de las agencias, de las centrales de medios, etc.
Por ahora, parece que más bien juegan a intentar salvaguardar el statu quo que
se derrumba, la inercia de los establecido, que aún genera más facturación,
menguante, que el mundo digital.
La publicidad "tradicional", los anuncios
en el papel, pero también la publicidad digital llamada display, los diferentes
tipos de banners, cada vez se ven menos. ComScore ha evaluado recientemente
290.000 millones de impresiones de anuncios digitales y ha llegado a la
conclusión de que el 54% no eran visibles. Y cada vez el público hace menos
"clicks" en los anuncios, con lo que son una ruina para la mayor
parte de los medios, solo las webs masivas se salvan. Tres de cada cuatro
anuncios digitales no llegan al ojo humano. Pero es que también tres de cada
cuatro anuncios de los periódicos en papel nunca se ven. La publicidad en papel
tiene el 75% de invisibilidad, según un estudio de Sticky. La radio tiene al
menos un 30% de invisibilidad (Arbitron). Y según Nielsen, al menos el 75% de
los telespectadores no miran la pantalla durante los anuncios. El año que viene
se alcanzará un punto de inflexión, cuando la publicidad digital alcance el 25%
de todo el gasto en publicidad mundial, dice eMarketer.
¿Y los muros de pago? En Estados Unidos ya hay 450
periódicos con muros de pago, 45 en Alemania, etc. Pero hay muy diferentes
modelos. Los totalmente opacos al lector que no paga son muy pocos. Hasta
"Il Sole 24 Ore", líder absoluto de la prensa económica italiana,
tuvo que dar marcha atrás en tan solo un mes cuando en 2010 cerró sus
contenidos, como le pasó a "El País". Ahora se llevan los muros
"porosos", como el del "New York Times", el "Financial
Times", los daneses y finlandeses de calidad, etc. Y en España, el
reciente muro de "El Mundo", que se podría calificar de
"muy poroso". Otra característica bastante común es un precio muy
bajo para la suscripción digital de pago, incluso en los modelos
"freemium", como "The Guardian" que solo cobra las
aplicaciones para iPad y "smartphones". Casi todos callan celosamente
sus ingresos reales por suscripciones digitales, lo que no es buena señal.
En España y con datos de AEDE, en 2011 los diarios
ganaron 26 millones de euros, perdieron 126 millones un año después y este año
andarán por los 95 millones de números rojos. La publicidad este año facturará
unos 550 millones de euros, el 17% menos que el año pasado y 1.500 millones
menos que en 2007. Además, los diarios españoles han perdido más o menos un
millón de ejemplares de difusión. Tiene razón Pedro J. Ramírez cuando critica a
la Asociación de Editores por "la parálisis, la pasividad, el conformismo
y la falta de respuesta colectiva" ante la crisis. Pero esa misma crítica
podría hacerse a la mayor parte los editores españoles de prensa. El único dato
positivo es que la prensa se lee más que nunca, pues con sus ediciones
digitales, más su menguante audiencia tradicional, alcanzan 18,3 millones de
lectores. Si tuvieran los datos de todos ellos estarán salvados.
Fuente: media-tics.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario