Ya en 1956, IBM introdujo en el mundo el primer
ordenador comercial capaz de almacenar los datos en una unidad de disco magnético. El IBM 305 RAMAC usaba cincuenta
discos de 24 pulgadas y era capaz de almacenar hasta 5MG, una hazaña
impresionante en aquellos días. Hoy, sin embargo, existen discos duros que
puden almacenar hasta 1TB de datos en un disco de 3,5 pulgadas.
A pesar del enorme aumento de la densidad de
almacenamiento y una impresionante mejora en la eficiencia energética, el plazo
de vida de los discos magnéticos es todavía de una década. Esto plantea un
problema interesante: ¿cómo vamos a poder preservar la información de
nuestra civilización en una escala de tiempo que dure más que la
propia humanidad? En otras palabras, ¿la tecnología puede almacenar información
de forma fiable en un millón de años?.
Una
investigación de la Universidad de Twente, en Holanda y liderada por el científico Jeroen
de Vries ha intenado dar una respuesta a esta cuestión. Su equipo ha diseñado y
construido un disco capaz de almacenar los datos durante un plazo de tiempo de un millón de años, un periodo mucho más largo que el que
probablemente vivirá el ser humano, gracias a una teoría sobre la aceleración
del proceso de envejecimiento basada en el calentamiento y en la
nanotecnología.
En códigos QR
Esto se basa en la idea de que los datos deben
ser almacenados en un mínimo de energía que a su vez está separada en pequeñas
cantidades de energía por unas finas barreras. Para ello, crearon discos de wolframio cubiertos con una fina capa de
nitruro de silicio -elegido por su alta resistencia a la fractura y su bajo
coeficiente de expansión térmica- sobre los que se inscribió información en
forma de códigos QR con líneas de 100 nm de ancho.
Estos códigos contienen a otros más pequeños de manera que la totalidad de la
información pueda ser leída con un microscopio.
Los resultados fueron impresionantes. Según la Ecuación
de Arrhenius, un disco capaz de sobrevivir
a un millón de años debería aguantar durante 1 hora a una temperatura 445
grados Kelvin, una prueba que los nuevos discos, ideados por el
equipo de Jeroen de Vries, pasaron con facilidad. De hecho, soportaron
temperaturas de hasta 848 grados Kelvin, aunque con importantes cantidades de
pérdida de información.
El nuevo estudio sugiere que lo humanos
deberíamos ser capaces de guardar gran cantidad de información en estos discos
duros e incluso las futuras civilizaciones.
Sí es indestructible
No obstante, existen salvedades, ya que la
teoría del envejecimiento acelerado solo se aplica en circunstancias muy
específicas, a temperatura «ambiente», y no se tiene en cuenta su supervivencia
en otros casos.
Es difícil imaginar que el nuevo disco duro
pueda sobrevivir al impacto de un meteorito, por
ejemplo. De hecho, sería poco probable que sobreviviera a las temperaturas
alcanzadas durante un incendio en una casa común y corriente.
Sin embargo, de Vries y sus colegas están
seguros de que en un futuro puedan desarrollarse sistemas de almacenamiento más
robustos y creen firmemente que su trabajo será un paso interesante hacia la
preservación de los datos para las futuras civilizaciones.
Fuente: ABC.es

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